miércoles, 13 de abril de 2016

Îsdragen

Asoma por debajo de la nieve polar la tierra de los ragnason.

Manchada de líquenes y musgos blancos en la gran soledad nevada donde se ocultan los gigantes de hielo, acechan los trolls y huyen los rebaños de elks a la luz pálida del rojo sol de media noche.

Se eleva la tierra, se levanta en cadena de cumbres que siguen hacia el sur en busca de luz clara y mar templado, dejando atrás la bruma. Desde las altas cimas heladas se precipitan los torrentes hasta la costa, recortada, tajada en grandes hendeduras, en angostos y profundos fiordos de aguas tumultuosas. Desde las altas cimas heladas bajan los torrentes y los ríos a las planicies, entré bosques espesos, salvando rápidas pendientes, y descansando en los incontables lagos que reflejan en sus aguas transparentes los grandes abetos, pinos y abedules de las anchas selvas.

Huelen a mar, a pesca y a salmuera las aldeas îsdragas. Vida dura de cazadores y pescadores la de estos gigantes rubios de recio espíritu y de mirada perturbadora.


El îsdrago, hombre fuerte, serio, de sencillo carácter, valeroso y aventurero, cuenta entre sus antepasados a los intrépidos ragnason, audaces navegantes, exploradores de mares, descubridores de tierras, conquistadores de pueblos y creadores de una malvada mitología que ha influido profundamente en la leyenda y en el arte de los pueblos de Alannia.
Obra de Jagoba Lekuona